Atlántico, 12 de Febrero de 2019

Las expectativas de mover hasta 45.000 toneladas al año se frustran: apenas suman 17.000 por los problemas del PIF

El puerto vigués ocupa una de las últimas posiciones del ranking de España en tráfico de frutas y verduras pese a que en 2018 ha habido un ligero repunte en positivo. Pero muy lejos de las expectativas de la empresa Vigo Fresh Port, que se puso en marcha en 2015 en Guixar con la idea de mover  unas 45.000 toneladas al año, y de los buenos tiempos en que la Autoridad Portuaria contaba con un muelles específico. La realidad es que en 2018 el tráfico sumado de hortalizas, frutas y legumbres apenas alcanzó en Vigo las 17.068 toneladas, según las cifras de Puertos de Estado, frente a 16.235 del ejercicio anterior. Es la cuarta más baja entre los puertos comerciales de mercancía general, sólo superando a ciudades mucho menores, como Pasajes (2.888 toneladas), Vilagarcía (9.053) y Ceuta (11.351). En cambio, Marín mueve 126.078. La explicación la dan desde la empresa Vigo Fresh Port: «Es más fácil traer fruta a España pasando por Portugal, sobre todo Sines, también por Leixoes», señaló un portavoz de la empresa, que pese a todo continúa adelante con su proyecto, aunque apenas ha conseguido alcanzar un tercio de lo previsto. Marín se ha convertido en el referente en piña y otras frutas con una línea a Costa Rica, en tanto que la naranja de Sudáfrica se ha ido de la terminal viguesa tras un problema en el PIF (el puesto fronterizo de productos para el consumo) hace dos años, y no ha vuelto pese a las mejoras en los procedimientos del control de inspección. Sin embargo, no ha sido suficiente para conseguir que cambien el rumbo. 
Los impulsores de Vigo Fresh Port, Comarsa y Progeco, invirtieron 820.000 euros con la idea de devolver al tráfico de frutas y hortalizas perdido hace unos años. El proyecto empresarial continúa con Titus Van Lieshout y Juan Martínez de consejero y presidente. 
La compañía tiene su sede cerca de la terminal de contenedores del puerto, cuenta con 12 muelles de carga y una parcela lindante de 4.000 metros para futuras ampliaciones, con sus correspondientes conexiones de frío. Cuando se inauguró, en marzo de 2015, las expectativas apuntaban a un crecimiento anual de esta actividad de entre un 15% y un 20%.  La Autoridad Portuaria recordó el problema surgido en el PIF con una partida de naranjas sudafricanas rechazadas por discrepancias administrativas por los inspectores de Vigo, y aceptada en Leixoes sin problemas. Resultó crucial. Por su parte, la empresa ha explicado que su instalación es perfecta y que  contaban al principio con tráficos reales importantes que se han perdido y se marchan a Leixoes. La crisis de las naranjas nos paró en seco»