Faro de Vigo, 26 de Febrero de 2019

Ampliará su rompeolas exterior y aumentará a 14 metros el fondo de sus dársenas -Con estas obras, el Puerto de Oporto busca acabar con sus desventajas y captar barcos de 300 metros

Al puerto de Oporto le pasa lo que al de A Coruña con su mastodóntica terminal exterior en Punta Langosteira. Con la sustancial diferencia de que el luso no adeuda 200 millones y tampoco le faltan tráficos, en cambio Leixões también se ve obligada a contrarrestar a golpe de talonario la debilidad que sufre por localizarse frente a mar abierto. Este es el objetivo de otro fuerte desembolso económico, esta vez de 141 millones, que realizará el organismo estatal responsable de esta rada portuguesa y otras de su entorno, la Administración de Puertos de Douro, Leixões y Viana do Castelo (APDL). Con un plazo de 30 meses de ejecución, el concurso que incluye la ampliación del rompeolas exterior junto al aumento de calado a 14 metros de profundidad se justifica en la ambición de captar esos grandes buques, de 300 metros, que ahora esquivan su intrincada entrada.

No hace ni un mes que el grupo turco Yildirim presentó la reconversión de la terminal sur de contenedores de Leixões que aumentará su capacidad de 450.000 a 670.000 TEUs anuales con 43,4 millones sufragados por la concesionaria de esta infraestructura, Yilport. Fue en este acto, el que el presidente de la compañía Robert Yildirim utilizó para avisar de que en la diana de su ofensiva comercial colocaba a los puertos españoles, donde la ministra do Mar, Ana Paula Vitorino, prometió la inminente licitación de esas obras sin las cuales la rentabilidad del nuevo muelle contenerizado quedaría en entredicho.

Con la fuerte inversión privada turca en marcha, la APDL encuentra el pretexto perfecto para intentar cumplir con su gran asignatura pendiente: los barcos de gran porte. Aunque sea plantando cara a la naturaleza con proyectos que han suscitado una encendida oposición entre el sector turístico, en particular, el que se nutre de la práctica del surf en Matosinhos -municipio donde se ubica el puerto- al alertar del final de las olas en las playas adyacentes al puerto.

De acuerdo a la memoria del proyecto cuyo concurso publicó estos días el oficial Diário da República, la prolongación del rompeolas exterior persigue «mejorar las condiciones de seguridad y navegabilidad del puerto de Leixões». Se refiere a que permitirá «una accesibilidad más segura y fácil, en una gama de condiciones meteorológicas y marítimas más amplia, lo que mejorará en la operacionalidad del puerto en su todo». Así, avanza que «creará condiciones para el acceso y recepción de navíos de carga de mayor dimensión, principalmente con 300 metros de eslora, 40 de manga y 13,7 de calado, y con capacidad para 5.000 Teus».

Se propone conseguir todo esto abordando esa actuación tan contestada por los surfistas: extendiendo 300 metros el rompeolas exterior norte con una alineación hacia al oeste de 20 grados. Como sistema constructivo empleará el de «taludes convencional con un núcleo compuesto por material rocoso a recuperar del dragado de los fondos de la bahía oceánica». Una obra que por la exposición al mar donde se acometerá, los técnicos recomiendan que se lleven a cabo «en el verano marítimo», de abril a octubre.

Entre los impactos negativos en el ámbito socioeconómico, la mencionada memoria del proyecto valora varios como «muy significativos» debido a la afección en las características de las olas en las playas de Matosinhos y en la Internacional. Vaticina tres efectos en concreto: el aumento relevante de días por año en que la altura significativa de las olas no superará los 0,5 metros; una diminución de días en que la altura de las olas superará los 0,5 metros; y el impacto en la línea de la rompiente más próxima de la costa con riesgo incluso a que desaparezca «en situaciones de la pleamar».