Faro de Vigo, 22 de Mayo de 2019

Veiga carga contra una medida «disparatada» que causa un «daño tremendo» a las empresas

La prohibición de importar harina de pescado por el PIF de Vigo decretada por la delegación provincial de Sanidad Animal del Ministerio de Agricultura mereció ayer una reacción contundente de la Autoridad Portuaria ante una medida que calificó de «disparatada». El presidente Enrique López Veiga exige al departamento la anulación «inmediata» del veto «por el daño tremendo» que causa a las empresas y reclamó un «plazo de tiempo razonable» para corregir ese insuficiente espacio que ofrece el recinto inspector de Guixar para analizar estos contenedores, el motivo que alegado para impedir la entrada de esta carga por Vigo.

Como avanzó FARO, la Coordinadora Regional en Funciones de Sanidad Animal del citado ministerio -con sede en Pontevedra– esgrime en una circular enviada la semana pasada a los operadores que una revisión a finales de abril en el Puesto de Inspección Fronteriza (PIF) detectó «que las dimensiones de la zona de presentación de mercancías de la boca de Sanidad Animal son insuficientes para descargar los contenedores y poder llevar a cabo controles físicos y tomas de muestras representativos». Por ello «en tanto en cuanto» no se corrija este problema prohíbe la importación de harinas de pescado destinada a la alimentación animal por el puerto vigués. Solo permitirá aquellas ya navegando pero ninguna más embarcada con posterioridad al 1 de junio.

«Es una burrada carente de toda explicación. Llevamos 20 años importando harinas por el PIF y nadie nos dijo nunca que faltaba espacio. Es más, ni siquiera en la última revisión de la Comisión Europea (CE) que acabamos de pasar, aunque nos plantearon algunos cambios, no señaló nada al respecto», expone López Veiga. Abunda en esta visita de los inspectores comunitarios para contraponerla con la de los de Agricultura. «A la CE les vale con presentarle de forma creíble las obras previstas y sin imponer plazos. Pero estos funcionarios de Pontevedra ni siquiera enviaron antes un requerimiento pidiendo más espacio sino que de la noche para la mañana te dicen donde fallamos al tiempo que vetan la mercancía», razona.

Una forma de proceder «inadmisible» por lo que urge a sus responsables a levantar «de inmediato» el veto porque la ejecución de las obras ya planificadas, asegura, «necesitarán de un plazo razonable». «Y mantener la prohibición mientras duren es una burrada que causa un daño tremendo a las empresas», alerta sobre el impacto a quienes mueven una media de 6 a 8 contenedores a la semana (casi 4.000 toneladas en el primer trimestre de este año). Tampoco acepta las alternativas que se plantean: «Es un absurdo que recomienden importar por Marín cuando allí los inspectores de Sanidad Animal tiene menos espacio». En concreto, la zona del PIF marinense ofrece 31 m2, uno menos que la viguesa.

Para el presidente de la Asociación de Transitarios de Galicia (Oteia-Oltra), Juan Uhía, «cerrojazos de este tipo no se puede consentir». «Aun tomando como válida la falta de espacio es irracional llegar a estos extremos sin dar margen a solucionarlo. Si se pudo importar durante todos estos años por qué no se podría continuar mientras se ejecutan la obras», razona.

Uhía sospecha de las verdaderas intenciones del veto. Sugiere que «tal vez» influya un supuesto intento de estos funcionarios de concentrar esta carga en Marín por la cercanía a su central de Pontevedra, o que se utilice como «medida de presión» para aumentar una plantilla encargada de tres puertos (Vigo, Vilagarcía y Marín) sin contar las granjas y otras plantas industriales sometidas a su inspección. ¿No vendrán por ahí los tiros?», sugiere el portavoz de la patronal gallega transitaria.